En las oficinas del Camp Nou el mensaje del doctor Ripoll ha calado hondo, reforzando la idea de que la temporada liguera ha terminado definitivamente para Lamine Yamal.
El club entiende que cualquier intento de adelantar su vuelta para los últimos partidos de competición sería una irresponsabilidad médica. La consigna es clara: el Barcelona no puede permitirse perder a su jugador más diferencial dos veces por la misma lesión. Esta filosofía de «riesgo cero» busca proteger el activo más valioso del club de cara a la próxima pretemporada, delegando en la Federación la gestión final de sus minutos en el Mundial.
El entorno del jugador y el propio futbolista han recibido el diagnóstico con resignación pero con el compromiso de seguir a rajatabla el protocolo de recuperación. El aviso de Ripoll sobre el 30% de tasa de recurrencia ha servido como un «baño de realidad» ante el optimismo inicial. Ahora, el foco se centra en un trabajo de gimnasio y fisioterapia específico que fortalezca la zona afectada, con la esperanza de que la elasticidad del tejido muscular se recupere completamente antes de afrontar la exigencia de una gran competición de selecciones.
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