La planificación deportiva del Barça para el curso 2026-2027 ha sufrido una variación importante tras el análisis detallado del «caso Rashford».
Deco ha transmitido a la junta directiva que la continuidad del inglés es, a día de hoy, una operación poco eficiente desde el punto de vista financiero. El club prefiere aprovechar el margen salarial que dejaría la salida de Rashford para acometer el fichaje de un extremo de primer nivel mundial, valorado en unos 60 millones de euros. Esta nueva inversión permitiría al equipo de Hansi Flick contar con una pieza de largo recorrido y un contrato más acorde a la realidad del fútbol español.
La postura del club es un mensaje directo al mercado: el Barça vuelve a estar en disposición de realizar grandes desembolsos, pero siempre bajo un criterio de máxima responsabilidad. Rashford sigue siendo un jugador valorado por el cuerpo técnico, pero su estatus de estrella en la Premier League conlleva unas exigencias económicas que el club prefiere evitar. En este escenario, Deco ya trabaja en una lista de candidatos que reúnan el desborde y la capacidad goleadora necesarios para acompañar a figuras como Lamine Yamal o Lewandowski, priorizando siempre el equilibrio presupuestario del vestuario.
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