El vacío legal para situaciones imprevistas podría dejar la decisión en manos del consejo directivo
Ante la consulta sobre qué estipula el reglamento ante una hipotética cancelación, la FIFA cuenta con cláusulas generales para «casos no previstos». Estos artículos otorgan al consejo directivo una facultad extraordinaria para tomar medidas excepcionales ante situaciones que superen el control organizativo, permitiendo la alteración o incluso la suspensión total de la competición en circunstancias extremas.
La normativa vigente es deliberadamente amplia para permitir flexibilidad operativa. Sin embargo, no existe un protocolo automático que active la cancelación por un conflicto bélico externo, lo que significa que la decisión dependería de una evaluación política y de seguridad consensuada entre los países anfitriones y la cúpula de la organización con sede en Zúrich.
Este marco legal deja un margen de maniobra muy peligroso para la estabilidad del evento. Si la seguridad de las selecciones o del público no puede ser avalada por las agencias de inteligencia de Estados Unidos, México y Canadá, la FIFA se vería obligada a invocar estos mecanismos extraordinarios, marcando un hito catastrófico que cambiaría para siempre la historia del fútbol mundial.
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