La excelente sintonía personal entre los máximos responsables deportivos aceleró un acuerdo gestado durante la disputa del Mundial.
La operación que llevará a Ferran Torres al Paris Saint-Germain se fraguó en la sombra aprovechando el paréntesis competitivo del pasado Mundial, periodo en el cual surgieron los primeros rumores sobre el interés francés. Lejos de los focos mediáticos, Deco y Luis Campos encauzaron las conversaciones gracias a la sólida relación de amistad que une a ambos ejecutivos. Este canal directo de comunicación permitió sortear las complejidades habituales en traspasos de esta magnitud, logrando alinear voluntades en tiempo récord y dejando perfilados tanto los pagos fijos como los variables sujetos al rendimiento.
El entendimiento entre los clubes refleja la voluntad compartida de cerrar todos los flecos pendientes antes del retorno oficial de los internacionales a la dinámica de sus equipos. El PSG desembolsará una cantidad aproximada de 50 millones de euros para incorporar a un atacante que ya ha dado el visto bueno a su vinculación por cuatro temporadas. Con este movimiento, la dirección deportiva francesa dota a su plantilla de un efectivo de peso internacional, mientras la entidad catalana ingresa capital fresco para sanear sus cuentas y reestructurar su parcela ofensiva.
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