La Real Federación Española de Fútbol resolvió el expediente abierto tras la denuncia del Atlético de Madrid y castigó al club azulgrana con una sanción económica mínima por sus presuntos contactos con el delantero argentino.
La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) resolvió el expediente disciplinario contra el Barcelona por el caso Julián Álvarez con una multa de apenas 602 euros. La investigación se inició después de que el Atlético de Madrid denunciara al conjunto azulgrana por sus presuntos contactos con el delantero argentino, que tiene contrato vigente con el equipo rojiblanco hasta 2030.
La sanción se fundamenta en el artículo 133 del reglamento federativo, referido al incumplimiento de obligaciones reglamentarias consideradas leves. El Atlético había sostenido que el Barcelona debía comunicar por escrito su intención de contratar a un futbolista antes de iniciar negociaciones con él. La FIFA no intervino en el expediente al considerar que no tenía competencias para resolver este caso.
La resolución supone un desenlace económico prácticamente simbólico para el Barcelona y contrasta con la importancia que había adquirido el conflicto entre ambos clubes. El antecedente más cercano se remonta a 2019, cuando el Atlético también denunció al Barça por el fichaje de Antoine Griezmann y aquella disputa terminó con una multa de apenas 300 euros.
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