El conjunto parisino dispone de un margen económico récord en sus arcas tras registrar un superávit de 181,4 millones de euros en la última ventana de traspasos.
El Paris Saint-Germain ha transformado de forma radical su política de gestión financiera en los últimos mercados. Tras conquistar dos ediciones consecutivas de la Liga de Campeones bajo la dirección técnica de Luis Enrique, el conjunto parisino cerró la última ventana de transferencias con un balance positivo histórico de 181,4 millones de euros. Esta cifra se alcanzó tras ingresar 333,4 millones en ventas frente a una inversión de 152 millones en nuevos talentos.
Esta formidable liquidez económica sitúa al club galo en una posición de absoluta ventaja competitiva de cara a las próximas ventanas de fichajes. Tras años marcados por déficits en las cuentas de Qatar Sports Investments, la entidad gala ha demostrado capacidad para sanear sus balances sin perder competitividad en la élite europea. Los ingresos obtenidos por salidas de primer nivel como la de Bradley Barcola otorgan ahora un margen de maniobra sin precedentes al proyecto deportivo.
Sin embargo, los planes de la entidad se han visto alterados repentinamente por la grave lesión de rodilla de Khvicha Kvaratskhelia durante el duelo frente al Barcelona. La rotura del ligamento cruzado del extremo georgiano obliga a la directiva parisina a sopesar un desembolso inmediato o invernal. Gracias al colosal superávit acumulado, el PSG cuenta con la capacidad financiera necesaria para afrontar cualquier incorporación de máxima exigencia sin comprometer su estabilidad presupuestaria.
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