La mítica Catedral londinense emerge como el gran contrincante del coliseo azulgrana de cara a la designación definitiva de la UEFA.
El Comité Ejecutivo del balompié europeo dirimirá el próximo quince de septiembre un duelo histórico entre dos catedrales mundiales de este deporte. El feudo inglés persigue la gesta de cobijar su novena final de la Copa de Europa, habiendo acumulado cinco definiciones en su antigua estructura y tres más tras su reconstrucción total. Esta dilatada veteranía en la organización de eventos de máxima exigencia convierte a la candidatura británica en una seria amenaza para los intereses del entorno barcelonista.
El dictamen definitivo se adoptará en la asamblea de finales de verano, donde se sopesarán los beneficios de volver al territorio británico o apostar por el recinto catalán. Mientras el feudo inglés apela a su indiscutible mística y a su solvencia logística ya demostrada en la última década, su rival juega la baza de la novedad arquitectónica. La pugna se presenta reñida entre estas dos únicas propuestas formalizadas que se mantienen activas ante el organismo internacional.
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