Los antecedentes musculares de Raphinha obligan al cuerpo técnico a frenar al delantero para evitar un historial similar al del curso pasado.
El departamento médico y el cuerpo técnico del FC Barcelona han decidido extremar los cuidados sobre Raphinha ante la reaparición de molestias físicas tras el parón internacional. La dolencia en el muslo derecho acontecida en la gira con la selección de Brasil encendió de inmediato las alarmas dentro del club. Ante esta situación, se descartó de forma tajante forzar su presencia frente al Getafe o ante el Galatasaray en la Liga de Campeones.
La cautela instaurada alrededor del atacante tiene un fundamento claro en sus antecedentes recientes. La temporada pasada, el futbolista paulista estuvo apartado de los terrenos de juego durante 26 encuentros debido a repetidas dolencias musculares localizadas exactamente en la misma zona del muslo. Por este motivo, y a pesar de su condición de referente ofensivo indiscutible en la actual campaña, el club optó por un trabajo individualizado de recuperación.
Esta estrategia preventiva busca garantizar que la dolencia actual no derive en una lesión de gravedad superior que comprometa los meses decisivos del curso. Hansi Flick asumió con absoluta claridad la necesidad de gestionar los esfuerzos del internacional brasileño, priorizando su recuperación plena para que pueda reintegrarse en óptimas condiciones físicas en el compromiso liguero fijado contra el Real Betis.
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