El estratega catalán abandonará el banquillo británico y provocará un auténtico terremoto en la plantilla
La inminente salida de Pep Guardiola del Manchester City al concluir la presente campaña, a menos que acontezca un vuelco radical e inesperado en los acontecimientos, ha dinamitado la estabilidad del vigente campeón inglés. Rodrigo Hernández siempre ligó su permanencia en el cuadro británico a la continuidad del técnico que moldeó su carrera y le otorgó el timón absoluto del equipo. Con la marcha de su gran mentor, las prioridades del centrocampista madrileño han dado un giro absoluto, extinguiéndose ese blindaje emocional que lo unía a la Premier League.
El mediocentro de veintinueve años posee un compromiso contractual firmado hasta 2027, pero el adiós del preparador catalán ha desbloqueado una vía de escape que parecía totalmente hermética. Rodri contempla ahora con enorme entusiasmo la posibilidad real de regresar a su país natal, consciente de que el fin del ciclo de Guardiola marca también su propio final en Inglaterra. El club de Manchester asume con resignación que retener al futbolista sin su principal valedor en el banquillo será una tarea titánica de cara al mercado estival.
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