El técnico luso asume el mando total para erradicar la falta de compromiso tras dos años de sequía blanca.
José Mourinho se perfila como el nuevo líder del proyecto en Chamartín, una decisión fundamentada en la urgencia de recuperar el trabajo colectivo. En la planta noble del Real Madrid están convencidos de que su figura es la ideal para gestionar un vestuario que requiere una intervención inmediata. El estratega portugués, considerado uno de los preparadores más laureados de todos los tiempos, aterrizará con plenos poderes otorgados por la directiva para ejecutar las medidas drásticas que considere oportunas sin que le tiemble el pulso lo más mínimo.
El mensaje hacia la plantilla es nítido: no habrá espacio para futbolistas que no demuestren un compromiso absoluto con la institución. Tras dos ejercicios consecutivos sin levantar trofeos de relevancia, el club apuesta por la mano dura característica de «The Special One» para elevar la exigencia en los entrenamientos. Los integrantes del equipo ya son conscientes de que la etapa de concesiones ha terminado y que, bajo la tutela de Mourinho, solo aquellos plenamente involucrados en el esfuerzo grupal tendrán la oportunidad de saltar al césped.
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