Al brasileño le faltó cmplir en las grandes citas.
Aunque el extremo ha recuperado el brillo numérico y la contundencia frente a rivales como el Espanyol, el madridismo mantiene un sabor agridulce debido a su discreta aportación en las citas de máxima exigencia europea.
La eliminación ante el Bayern de Múnich dejó señalada a la estrella brasileña, a quien se le exige una regularidad que trascienda las estadísticas generales y aparezca de forma determinante cuando la corona continental está en juego.
El cuerpo técnico ha logrado que el futbolista dé un paso al frente en el tramo final de la competición doméstica, sumando 21 tantos y 12 pases de gol en el cómputo global del año. No obstante, el desafío para el próximo ejercicio será transformar esa capacidad de desequilibrio en un liderazgo constante que evite los baches de rendimiento sufridos durante la etapa de Xabi Alonso, donde el jugador pareció perder la chispa que lo hace imparable.
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