El azote de la RFEF analiza los pagos a Negreira desde una perspectiva técnica y fría
Conocido por ser el impulsor de las caídas de Villar, Rubiales y Rocha, Miguel Ángel Galán aplica ahora su rigor jurídico al caso Negreira para concluir que no hay base penal por corrupción. El graduado en Derecho explica que pagar por «neutralidad» arbitral, aunque sea una práctica inaceptable desde el punto de vista institucional, no equivale legalmente a pagar para ganar. Su monografía jurídica defiende que la neutralidad es, precisamente, la conducta debida en el deporte, por lo que el encaje de estos pagos en el artículo 286 bis 4 del Código Penal resulta extremadamente forzado.
Galán insiste en separar los planos ético, disciplinario y penal para evitar que el proceso se convierta en un «plebiscito emocional» contra el Barça. Aunque reconoce que la relación económica con el exvicepresidente del CTA es un déficit de integridad deportiva innegable, advierte que el Derecho penal es fragmentario y de intervención mínima. Para el autor, el hecho de que el equipo azulgrana figure como investigado no autoriza a desbordar los límites de la ley, subrayando que hasta el momento solo concurren sospechas y no indicios sólidos de manipulación fraudulenta.
Publicar comentario