El delantero del Real Madrid rechaza la cirugía para no perderse la cita mundialista y apuesta todo a un proceso de recuperación lento.
La estrella francesa se encuentra en una encrucijada médica tras resentirse nuevamente de su rodilla izquierda durante el entrenamiento del pasado martes. El plan de tratamiento conservador que venía siguiendo no ha dado los frutos esperados y el dolor le impide rendir a su nivel habitual. Mbappé tiene claro que no volverá a pisar el césped hasta que la recuperación sea total y no dependa de sensaciones diarias.
El temor a perderse el Mundial es el factor determinante que ha frenado cualquier intención de realizar una intervención quirúrgica en la articulación dañada. El jugador y el Real Madrid están consultando a diversas autoridades médicas para dar con un diagnóstico preciso que termine con el calvario iniciado en diciembre. La prioridad absoluta es limpiar la zona del dolor para que el futbolista pueda encarar el tramo decisivo de la temporada europea.
En Valdebebas el hermetismo es total y no se ha emitido un nuevo parte médico oficial desde hace meses, aunque la alarma es real tras su baja ante el Benfica. El cuerpo técnico de Ancelotti sabe que forzar al jugador en la Supercopa de Yeda fue un error que ahora están pagando con su ausencia. Ahora, el club blanco acepta que deberá prescindir de su goleador por un tiempo indefinido para asegurar que regrese en su versión más dominante.
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