El operativo coordinado con la UEFA busca garantizar la convivencia pacífica en un estadio que estará al límite.
El Etihad Stadium se prepara para una de sus noches más multitudinarias con un aforo que rozará los 46.500 espectadores. Dentro de esta marea celeste, la presencia de la afición visitante estará limitada a un grupo de «1.200 madridistas en las gradas», quienes se encargarán de alentar al equipo de sus amores en busca de la remontada. Las autoridades han diseñado un plan de seguridad riguroso que incluye zonas de exclusión y accesos diferenciados para evitar incidentes, especialmente considerando la posible llegada del autobús del City entre bengalas y cánticos, una tradición que suele caldear el ambiente previo al pitido inicial.
Más allá de los aficionados, el despliegue de personal técnico y de comunicación es abrumador, con 11 posiciones de radio y múltiples producciones televisivas propias operando en simultáneo. La logística arbitral también se ha blindado ante cualquier eventualidad, dejando claro que el orden público es la prioridad absoluta para que el foco permanezca en lo estrictamente deportivo. En las entrañas del estadio, todo está dispuesto para que la convivencia entre las dos hinchadas sea ejemplar, permitiendo que los 90 minutos —o la posible prórroga— se desarrollen bajo los estándares de excelencia que exige la máxima competición continental.
Publicar comentario