El veredicto de los 115 cargos, frenado por un abismo de 2.500 millones.
En las oficinas del Manchester City se maneja una teoría con fuerza: el retraso en la resolución de los «115 cargos» no es casual, sino una medida de gracia por el impacto económico que supondría para la Premier League.
Es que expertos cercanos al club sostienen que el City recibiría una condena del descenso de varias categorías o incluso con la desafiliación. Por eso, la liga inglesa teme un agujero inmediato de 2.500 millones de libras si se aplica una sanción ejemplar.
La clave reside en un «interruptor de seguridad» vinculado a los derechos televisivos: la salida forzada de figuras de la talla de Erling Haaland o Pep Guardiola tras una hipotética expulsión de la categoría.
Sin el magnetismo mediático de sus principales estrellas, las cadenas de televisión tendrían la facultad legal de rescindir sus actuales contratos de retransmisión.
Este escenario dejaría a la patronal británica ante una crisis financiera sin precedentes, perdiendo de golpe una cifra astronómica. Por ello, el entorno «citizen» cree que el proceso se dilata ante el pánico de que el castigo deportivo termine por hundir la estabilidad económica del fútbol inglés.
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