El juez rumano podría perderse la Copa del Mundo por su actuación en el Camp Nou.
La omisión del penalti de Pubill ha reabierto un debate sobre la aplicación de la norma en jugadas de saque de portería, comparando el caso con antecedentes como el del Aston Villa o el Arsenal. Mientras que en otros partidos de Champions la tecnología sí intervino para castigar manos idénticas, la pasividad de Kovacs y del VAR alemán, Christian Dingert, ha generado una sensación de agravio comparativo. «Es mano que debió castigarse con penalti», afirman expertos arbitrales, subrayando que la imprudencia del defensor no exime del castigo reglamentario.
Este escenario coloca al colegiado rumano en una posición delicada ante el comité técnico de la UEFA, justo cuando se deciden los árbitros que viajarán a la cita mundialista. Haber necesitado el monitor para corregir la tarjeta amarilla inicial a Cubarsí por una roja directa ya supuso un primer borrón en su informe del partido. Ahora, la gestión de la jugada de Musso y Pubill podría ser el detonante definitivo para que la organización decida prescindir de sus servicios en las semifinales continentales que se disputarán próximamente.
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