Londres y Lisboa aparecen como las grandes favoritas para albergar la gran final
Con la sede de Doha prácticamente descartada tras la cancelación de los vuelos chárter, la organización de la Finalissima busca un nuevo escenario que mantenga el brillo del evento. Rafael Louzán ha descartado casi por completo que el partido se dispute en suelo español, defendiendo la necesidad de un campo neutral para un enfrentamiento de tal magnitud. Esta decisión apunta directamente a las grandes capitales europeas, que cuentan con infraestructuras de primer nivel y estadios con la capacidad necesaria para recibir a la marea de seguidores de la Roja y la Albiceleste.
La opción de Miami, que se barajó inicialmente por la presencia de Lionel Messi en la MLS, ha perdido fuerza debido a la implicación de Estados Unidos en el contexto geopolítico actual. Por ello, ciudades como Londres o Lisboa se perfilan como las alternativas más lógicas, permitiendo que las estrellas de ambos combinados se reúnan en un entorno seguro. La federación mantiene un gabinete de crisis monitoreando la situación minuto a minuto, consciente de que la decisión final es inminente y depende de un paquete de acuerdos comerciales: «Decidiremos en las próximas horas».
Publicar comentario