El internacional argentino elige la inteligencia emocional frente a las versiones que cuestionan sus decisiones del pasado.
En pleno proceso electoral, se están escuchando diversas afirmaciones que afectan directamente a la figura y al honor de Leo Messi. El jugador es consciente de que el silencio puede parecer aceptación ante la opinión pública, pero prefiere mantener la calma institucional. Su objetivo primordial es no usar su influencia para decantar la balanza hacia ningún candidato en las próximas votaciones.
A pesar de las provocaciones o informaciones inexactas, el crack rosarino mantiene una postura de absoluta responsabilidad con el entorno barcelonista. No quiere que se le acuse de interferir en el futuro mando del club, por lo que ha decidido postergar cualquier aclaración necesaria. Se siente cómodo en la espera, convencido de que su versión de los hechos será escuchada cuando el clima sea propicio.
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