La dirección deportiva duda sobre la continuidad de sus veteranos y busca savia nueva.
El panorama defensivo del Real Madrid sufrirá una transformación radical este verano ante la inminente salida de varios pesos pesados del vestuario. David Alaba finalizará su relación contractual el próximo 30 de junio y la directiva no tiene planes de ofrecerle una renovación. El club considera que el ciclo del austriaco en el Santiago Bernabéu ha llegado a su fin tras varias temporadas. Esta baja sensible obliga a la dirección deportiva a rastrear el mercado internacional en busca de un perfil joven.
La situación de Antonio Rüdiger también genera una profunda incertidumbre dentro de la planta noble del coliseo madridista en estos momentos. Aunque el central alemán ha rendido a buen nivel, existen dudas razonables sobre su permanencia para la campaña que arrancará en agosto. El club necesita rejuvenecer una línea que ha mostrado fragilidad en momentos puntuales a pesar de los éxitos recientes conseguidos. La llegada de nuevos efectivos se considera una obviedad para mantener el nivel de excelencia que exige la competición.
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