El conflicto en Medio Oriente pone en jaque la organización del repechaje intercontinental
La incertidumbre sobre la participación de Irak ha convertido el repechaje intercontinental en un foco de máxima tensión para la FIFA. Mientras la Secretaría de Relaciones Exteriores de México ha ofrecido facilidades diplomáticas para gestionar visados, la raíz del problema —el bloqueo aéreo y la inseguridad de los traslados— sigue sin solución. El seleccionador iraquí ha sugerido incluso que un retraso permitiría clarificar el panorama sobre otros equipos afectados en la región, dejando caer la posibilidad de que, ante una hipotética retirada de Irán por el conflicto, Irak pudiera reclamar una plaza directa por méritos deportivos, una propuesta que añade aún más incertidumbre a una estructura de clasificación ya de por sí bajo mínimos.
La postura oficial de la FIFA, mantenida hasta la fecha, ha sido la de ratificar la fecha del 31 de marzo, instando a las delegaciones a tomar previsiones extraordinarias. Sin embargo, la presión de la federación iraquí para obtener una respuesta definitiva esta misma semana es creciente, buscando evitar que el sueño de regresar a una Copa del Mundo tras 40 años se desvanezca antes de pisar el terreno de juego. Con apenas 90 días para el inicio de la cita mundialista, el organismo rector se enfrenta a una encrucijada donde deberá decidir si prioriza la rigidez de su calendario deportivo o si cede ante una situación de fuerza mayor que amenaza la integridad de la fase clasificatoria.
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