El extremo brasileño rompe el silencio sobre su delicado momento de forma, asume la falta de confianza en su juego y promete una resurrección inmediata.
Vinicius Junior atraviesa uno de los momentos más complejos de su trayectoria en el Real Madrid tras admitir públicamente que se encuentra muy lejos del nivel que lo encumbró a la élite mundial. En un ejercicio de autocrítica poco habitual, la estrella brasileña no escondió su frustración por el rendimiento exhibido en este arranque de temporada, marcado por la fragilidad futbolística y unos números discretos de un gol y tres asistencias en Liga. «Estoy enfadado conmigo mismo por no estar en mi mejor versión», reconoció el atacante madridista, asumiendo la responsabilidad del bache que atraviesa sobre el terreno de juego.
La crisis del futbolista va más allá de las estadísticas y refleja una evidente pérdida de la determinación y el atrevimiento que siempre caracterizaron su fútbol de desborde. Consciente del difícil panorama, el delantero quiso mandar un mensaje de tranquilidad a la afición blanca recordando que ya superó situaciones adversas en el pasado. «Cuando llegué muchos se rieron de mí y al final llevo más de 100 goles en el Madrid», rememoró el internacional carioca para hacer valer el espíritu de superación que impulsó su carrera cuando apenas era un recién llegado a la capital española.
Pese al golpe anímico que supone reconocer esta bajada de rendimiento, el atacante brasileño mantiene la fe intacta en sus posibilidades de reconducir la situación bajo los mandos de José Mourinho. El extremo confía en que este análisis interno sea el punto de partida definitivo para recuperar el atrevimiento, la convicción en el uno contra uno y la eficacia goleadora. «Vini siempre vuelve y no tengo dudas de que voy a volver», sentenció con firmeza el jugador, decidido a trabajar en su reconstrucción futbolística para volver a erigirse en la gran referencia ofensiva del conjunto merengue.
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