El capitán portugués publicó una extensa carta en la que contó qué ocurrió detrás de la polémica y aseguró que el entrenador cambió completamente su versión durante una conferencia de prensa.
Cristiano Ronaldo rompió el silencio y dio su versión sobre la polémica que se generó alrededor de la Selección de Portugal. El delantero reconoció que estuvo mal no acercarse a saludar a los aficionados después del partido, pidió disculpas por su reacción y explicó que, en ese momento, solamente quería que todo terminara con una victoria y quedarse solo. Sin embargo, el portugués dedicó buena parte de su mensaje a explicar lo que sucedió posteriormente con el entrenador.
Según relató Cristiano, 48 horas después del partido mantuvo una reunión privada con el técnico y Simão Coutinho, quien había acompañado las conversaciones entre ambas partes. Ronaldo describió aquel encuentro como “profundo” y “muy franco” y aseguró que allí llegaron a un acuerdo para poner fin a la polémica. El futbolista sostuvo que el entrenador debía explicar públicamente lo mismo que le había dicho en privado: que Cristiano nunca había pedido jugar, que el plan para aquella fecha FIFA había sido propuesto por el propio técnico y que había sido un error hacerlo calentar para después no ingresar al campo.
La versión de Cristiano incluye un compromiso todavía más concreto. De acuerdo con el portugués, el entrenador le aseguró que hablaría de esa situación en conferencia de prensa, que no volvería a cometer el mismo error y que el delantero no jugaría en Dinamarca, pero sí lo haría posteriormente en el Dragão. Ronaldo incluso contó que la reunión terminó con un abrazo entre ambos y con la promesa de que el asunto quedaría definitivamente cerrado.
Posteriormente, según la carta, se produjo una nueva reunión por videoconferencia entre el entrenador, Simão Coutinho y Tiago Craveiro. Allí se resumieron los puntos tratados y se elaboró un documento que Cristiano asegura haber validado personalmente y que fue entregado al técnico. En ese escrito quedaba establecido, entre otras cuestiones, que Ronaldo había aceptado el plan propuesto sin cuestionar las decisiones del entrenador y que había sido “ejemplar, leal y profesional”.
Pero para Cristiano todo cambió cuando llegó la conferencia de prensa. El delantero aseguró que lo que escuchó públicamente “no tenía nada que ver con nuestra reunión” y que el entrenador mostró una agresividad que jamás había utilizado durante la conversación privada. “Escuché expresiones y una agresividad que no creo merecer”, afirmó el portugués, quien resumió aquella actitud como un “yo quiero, yo puedo y yo mando” que, según su relato, nunca había visto en privado.
Uno de los puntos más fuertes del documento era el reconocimiento del propio entrenador de que había cometido un error al hacer calentar a Cristiano y después no hacerlo ingresar. La nota decía: “Cometí un error al poner a calentar a alguien de la estatura de Pelé o Maradona y luego no hacerlo entrar en el juego. Si fuera hoy no lo haría”. Además, el técnico dejaba claro que quería contar con Ronaldo: “Quiero a Cristiano en la Selección. De hecho, no lo quiero un poco, lo quiero mucho”.
El documento también abordaba la polémica por el hecho de que Cristiano no saludara a los aficionados. En ese punto, la postura atribuida al entrenador era contundente: un jugador con más de 230 partidos con Portugal no necesitaba recibir lecciones sobre su amor por la selección. También destacaba que Ronaldo es uno de los futbolistas que más autógrafos firma, más fotografías se toma y más muestras de afecto tiene con los aficionados.
Cristiano, sin embargo, asegura que ninguna de las notas que había validado contemplaba que el entrenador tuviera que disculparse con él. Por eso, después de reconstruir toda la secuencia y explicar las conversaciones que mantuvieron, el portugués cerró su carta con una acusación directa y contundente: “Fue la segunda vez que me había roto su palabra”.
La carta deja así dos mensajes diferentes. Por un lado, Ronaldo asume su responsabilidad por no haber saludado a los aficionados y les pide disculpas. Por el otro, expone públicamente su desacuerdo con el entrenador y sostiene que existió un acuerdo privado que posteriormente no fue respetado. Una versión que vuelve a poner en el centro de la escena la relación entre el máximo referente de Portugal y el actual cuerpo técnico de la selección.
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