Los futbolistas relevados deberán dejar el césped con rapidez o provocarán sanciones temporales para sus compañeros de equipo.
El estamento arbitral endurece el protocolo para los cambios introduciendo un plazo estricto de diez segundos desde la aparición del cartel identificativo.
Si el deportista demora su salida más allá del tiempo permitido, el suplente deberá esperar un minuto completo de juego real antes de pisar el terreno de juego, mientras que el infractor solo será amonestado si incurre en una pérdida de tiempo excesiva.
Para el caso específico de los guardametas, el procedimiento exige la retirada obligatoria a través de la línea de meta para acelerar la dinámica del partido.
Cuando se produzcan modificaciones múltiples de forma simultánea, el cronómetro de diez segundos comenzará a correr en el instante exacto en que se señale la última variante del banquillo.
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