El club blanco busca blindar a su estrella antes de que entre en su último año de contrato, esquivando así el peligro de que se marche gratis.
La cúpula del Real Madrid afronta un mercado estival crucial para el futuro de su proyecto deportivo. Con el contrato de Vinícius Júnior expirando en 2027, la entidad tiene como prioridad absoluta cerrar su extensión contractual en los próximos meses. El propósito de la directiva es eludir a toda costa un escenario de vulnerabilidad el año que viene, sabiendo que si el brasileño no firma la ampliación, se contemplaría su traspaso inmediato para impedir que abandone Chamartín sin dejar un solo euro en las arcas.
Por su parte, el atacante carioca ha manifestado una postura de absoluta serenidad en una reciente charla con CazéTV, apuntando que posee bastante margen de tiempo y que los diálogos pueden prolongarse. Esta postura podría dilatar el proceso hasta el siguiente curso debido a los compromisos internacionales y los comicios presidenciales del club. Pese a la calma que intenta proyectar el futbolista, en las oficinas de Concha Espina urge un dictamen definitivo antes de que expire el periodo de transferencias.
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