El 4 a 0 en el Emirates por la fase de grupos aún está fresco.
Nadie en el conjunto rojiblanco olvida el amargo traspié sufrido en la fase de grupos, pero la versión actual de su delantero estrella invita a un optimismo renovado para la resolución de la eliminatoria. Tras superar un bache de confianza, el argentino ha demostrado una madurez asombrosa, asumiendo galones de líder y ejecutando con maestría desde los once metros ante guardametas de la talla de David Raya.
Con catorce partidos a sus espaldas en esta edición, sus registros numéricos lo sitúan en la élite absoluta del fútbol europeo, desafiando a quienes le negaron reconocimientos individuales tras su éxito en Qatar. El objetivo es nítido: conquistar su segunda «Orejona» personal y estrenar las vitrinas del Metropolitano, un logro que le otorgaría el estatus de leyenda viva para la afición atlética y garantizaría su participación en la nueva Supercopa.
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