El técnico salmantino se centra en la remontada europea ignorando los crecientes rumores sobre su sustitución
Álvaro Arbeloa afronta el partido más decisivo de su carrera como entrenador con la sombra de Jürgen Klopp planeando sobre su cargo. Consciente de que solo un éxito en la Champions League podría garantizar su continuidad, el preparador madridista ha apelado al orgullo y a la mística de la camiseta blanca para dar la batalla en Alemania. Para el técnico, los rumores externos carecen de importancia mientras mantenga la ilusión del madridismo viva en la máxima competición continental.
El vestuario blanco viajará a Múnich convencido de sus posibilidades, a pesar de que el club ya explora alternativas de peso internacional para liderar la transición el próximo curso. La figura de Klopp emerge como el gran deseo para revitalizar una plantilla que ha perdido brillo en los últimos meses. Si el milagro en Champions no se produce, el desembarco del alemán pasaría de ser un sueño a una necesidad urgente para recuperar la autoridad perdida en el terreno de juego.
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