El delantero francés no logra acercar al equipo a su gran objetivo de conquistar Europa
Kylian Mbappé llegó a la capital española con la misión de conquistar la Copa de Europa, pero la realidad es distinta. Ni en esta campaña ni en la anterior el equipo ha estado cerca de levantar el máximo trofeo continental. A falta de la vuelta en Múnich, el Madrid se percibe lejos del nivel de los clubes top europeos.
De confirmarse la derrota en Alemania y el alirón del Barça, la temporada 25-26 se sumará a otro ejercicio muy decepcionante. El curso pasado, el club solo pudo obtener la Supercopa de Europa y el Mundial de Clubes bajo la dirección previa. Esta escasez de éxitos pone a las grandes estrellas y especialmente al atacante francés en el ojo del huracán.
El rendimiento colectivo ha decaído hasta perder esa superioridad incontestable que el club blanco solía ejercer en el viejo continente. La presión sobre la plantilla es máxima ante la posibilidad de cerrar dos años con un bagaje de títulos muy pobre. El próximo miércoles en Múnich se decidirá si el fichaje estrella puede finalmente justificar las expectativas generadas.
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