El Madrid confía en la fiabilidad defensiva del galo para blindar el carril zurdo en el Santiago Bernabéu
A pesar de que el club renovó su contrato en 2024 confiando en su valor competitivo, la durabilidad de Mendy ha sido un martirio constante para los servicios médicos madridistas. Haber jugado apenas seis partidos en los últimos 365 días hasta su reciente reaparición es un dato que subraya la fragilidad de su musculatura, pero también el mérito de su capacidad de sacrificio. Arbeloa ha asumido el riesgo con total convicción, consciente de que Fran García no cuenta con el respaldo necesario para un partido de esta magnitud. El lateral francés ha pasado en menos de una semana de ser una ausencia enigmática a ser la pieza angular sobre la que descansa el plan de contención ante Pep Guardiola.
El desafío para el miércoles es mayúsculo. El cuerpo técnico es plenamente consciente de que el francés es, en palabras de Carlo Ancelotti, «el mejor lateral izquierdo defensivo del mundo», pero el éxito del Madrid depende de que esa calidad no se vea interrumpida por otro infortunio muscular. Si el cuerpo de Mendy aguanta el envite contra la vorágine ofensiva del City, Arbeloa habrá encontrado en el lateral al refuerzo más inesperado de esta campaña. Con la enfermería rebosante, el «estímulo» que supone ver a Mendy empujando en el campo es, hoy por hoy, la mejor noticia para un equipo que, pese a las siete bajas, sueña con tumbar al gigante inglés.
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