La falta de fechas y la crisis de seguridad amenazan con alterar el camino hacia la cita mundialista
El conflicto en Oriente Medio ha trascendido las fronteras políticas para instalarse en el corazón del calendario futbolístico. La petición de Irak de postergar su duelo decisivo por un cupo mundialista se enfrenta a un escenario de alta complejidad, ya que la organización apenas cuenta con margen de maniobra para distribuir las plazas pendientes. La situación es alarmante, pues el equipo iraquí no logra las condiciones de seguridad mínimas para abandonar el país y afrontar el viaje hacia México, una circunstancia que deja la eliminatoria en un estado de incertidumbre absoluta a escasos días de la fecha programada.
Mientras la FIFA evalúa la posibilidad de un aplazamiento, el riesgo de que el combinado iraquí no pueda presentarse al partido comienza a ser una preocupación latente. Este playoff es una de las piezas clave del rompecabezas para cerrar la lista definitiva de selecciones que viajarán al Mundial, un torneo que ya siente el impacto directo de las tensiones en los países vecinos a Irán. A tres meses del pitido inicial, la seguridad de los jugadores y la integridad de la competición se han convertido en la principal prioridad, obligando a las autoridades a tomar decisiones contrarreloj para intentar salvaguardar una de las plazas más codiciadas de la clasificación internacional.
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