El club blanco exculpa a la afición del Benfica y centra su ira en el joven argentino.
Desde la cúpula del Real Madrid han querido ser muy precisos al analizar los graves incidentes ocurridos en Portugal, evitando generalizar el comportamiento de la grada hacia la institución del Benfica. Para los portavoces oficiales del club madrileño, la responsabilidad de lo sucedido recae exclusivamente sobre Gianluca Prestianni, a quien califican internamente como un «cancherito» y un «tipo que se ha ido de la lengua». El club blanco insiste en que no hay un enfado con la afición local, sino una indignación profunda hacia la actitud individual del futbolista argentino tras el gol de Vinícius.
A pesar de los cánticos de «Vinícius, vete al carajo» que retumbaron en Da Luz, el Madrid prefiere depositar toda la carga disciplinaria sobre el sujeto que, supuestamente, profirió los insultos racistas protegiéndose con la camiseta. Jugadores como Valverde y Camavinga han respaldado esta versión, señalando que el comportamiento de Prestianni fue el único detonante de la activación del protocolo de la UEFA. Esta diferenciación busca salvar las relaciones institucionales entre ambos equipos, aunque el incidente entre el presidente Rui Costa y un empleado madridista ha puesto en jaque cualquier intento de reconciliación inmediata.
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