El aspecto de Arbeloa que está convenciendo a Florentino Pérez

Del «divorcio» con el cuerpo técnico a la unidad del vestuario blanco.

El primer mes de Álvaro Arbeloa en el banquillo del Santiago Bernabéu ha sido una prueba de fuego superada. El técnico heredó una situación límite, marcada por la ruptura total entre los jugadores y el anterior proyecto. Desde el primer momento, el nuevo preparador tuvo que imponer su autoridad ante las quejas individuales y la lupa de una afición crítica. Su gran triunfo ha sido transformar un entorno de trabajo agobiante en uno de confianza mutua, rebajando la saturación de información estratégica que lastraba el rendimiento de los futbolistas.

El club destaca la entereza de Arbeloa ante la exposición mediática y su destreza para solucionar problemas internos heredados. Mientras que con el anterior cuerpo técnico existía un celo excesivo, el actual inquilino del banquillo ha apostado por la cercanía y la claridad de ideas. La plantilla ha respondido positivamente, sellando su compromiso en una reunión de hermandad que simboliza el fin de la crisis. Con la paz interna garantizada, Arbeloa inicia ahora una nueva fase de mejoras tácticas y físicas para asegurar el éxito deportivo en este tramo decisivo de la temporada.

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